Burns
Impresionante catálogo de ilustraciones de Charles Burns para la exposición que protagonizará en el Adam Baumgold Gallery. [Vía The Beat]
21.08.08 | Enlaces |

Impresionante catálogo de ilustraciones de Charles Burns para la exposición que protagonizará en el Adam Baumgold Gallery. [Vía The Beat]
21.08.08 | Enlaces |

Ya puestos a hablar de revistas, nada mejor que hacer un rápido repaso a algunas de las pocas que todavía quedan. Revistas que si bien pueden rememorar formalmente a aquellas de las que hablábamos hace apenas un par de días, forman parte de una realidad bien diferente: su distribución está restringida a las librerías especializadas, con tiradas muy pequeñas; los autores cobran testimonialmente (cuando cobran) por su participación y, tras esa apariencia de acabado profesional encontramos más el espíritu imbatible e ilusionado del fanzine que la propuesta de ambición comercial.
Comienzo por el MALAVIDA 17, que comparte con TMEO, Amaniaco y Cretino el espacio de las revistas de corte satírico, de sana irreverencia más que demostrable en este “Especial Vidas de Santos” que se atreve con Santa Traci Lords, San Sid Vicious (Virgen y mártir) o San José (patrón de los cornudos). Los malavideros siguen fieles a su ideario y excepción hecha del Olimpo de Dioses de Bruguera, no respetan a nada ni a nadie, aportando sal gruesa y un buen rato de risas en estos días de calor. A destacar, como ya es habitual, el buen trabajo de Dionisio Platel, que en momentos recuerda al delirante Boldú.
Por su parte, Dos veces breve llega a su decimoquinta entrega liberándose del yugo de los especiales temáticos y dejando libertad a sus autores, lo que se traduce en uno de los mejores números de esta nueva etapa de la revista. Curioso es, sin embargo, que la coincidencia consiga cierta unidad entre algunas de las historias, que comparten una estructura de final abierto, que deja al lector la tarea de seguir indagando en la historia. Es el caso de la espléndida historia de Álex Romero y Enrique Bonet, una especie de preludio a las pesadillas infantiles o de la versión de la muerte de Paul McCartney de Raúl Ariño. Aunque si tuviera que elegir mis historietas preferidas de este número, tendría que decantarme por la genialidad de Lorenzo Gómez y por la ya clásica seguridad de Fermín Sólis- El primero sintetiza en dos páginas toda su capacidad historietística, con una historia sugerente que se nutre de una brillante composición en la que está cuidada desde la estructura de la página hasta la elección cromática, consiguiendo una doble página excelente. Por su parte, el cacereño no falla y realiza una sorprendente mezcla del Big Man de Mazzucchelli y, me atrevería a decir, el Frankenstein de James Whale. Dos grandes historietas que se acompañan nada más y anda menos que de la vuelta de Luis García, que junto a otro García, Jorge, realizan una dura denuncia de la masacre de tutsis ocurrida a mediados de los 90. Un número muy recomendable.
Y para acabar, el séptimo número de El Manglar, que llega a las cien páginas manteniendo su excelente factura y calidad media de contenidos, aumentando la participación de autores españoles respecto a foráneos. Entre los de aquí, destacan la irreverencia de elfelix y Jorge Parras, que se alía con la divertidísima entrega del Zorgo de Luis Bustos o la curiosa versión de David B que se marca un Lorenzo Gómez en estado de gracia. Por su parte Santiago García se dedica a explorar las posibilidades narrativas de diferentes formatos, jugando con la tira de prensa (con sus correspondientes dominicales) con Pepo Pérez y con una que recuerda a aquellas historietas didácticas que incluían las revistas de los 70, contando la historia de Brunelleschi con un inspirado Javier Olivares. En el lado nacional, sorpresa con David Sánchez, con un estilo tan gélido como extrañamente atractivo. Por su parte, de los foráneos destacar el inicio de la recomendadísma Pascal Brutal de Riad Satouff, a mi entender sobrevalorada pese a que tenga momentos reseñables en una línea excesivamente irregular. Caso aparte es el delirante Mathieu Sapin, siempre delirante con su mezcla de humor absurdo y referentes de cultura popular. A ver si alguien se atreve con su divertidísimo Supermugerman. Ricardo Esteban y Manuel Bartual han conseguido una gran revista, que esperemos que siga apareciendo en las librerías…
21.08.08 | Lecturas |

Ya se habla al menos de un centenar de muertos.
Que horror…
Espero que todos los amigos canarios y sus familiares estén bien…
20.08.08 | Otras |

Todo el día sin salir de casa, con mi aire acondicionado a toda potencia, leyendo tebeos, libros, viendo películas atrasadas, dedicado a escribir en este blog, degustando suculentos manjares… ¡Imaginad eso durante diez días!
¿La felicidad?
¿El paraíso del consumidor cultural compulsivo (alias friki)?
No.
Un puñetero y jodido esguince de tobillo que duele que no veas.
En estos momentos tengo más perímetro en mi tobillo izquiedo que en mi cintura. Que ya es decir.
Nunca la expresión meter la pata fue más literal.
Merde.
Eso sí, por fin conseguiré que la columna de tebeos atrasados se ponga a cero.
El que no se consuela es porque no quiere…
<7p>
20.08.08 | Otras |

Atentos porque la noticia tiene su gracia: Warner podría tener problemas legales para estrenar la adaptación de Watchmen que ha dirigido Zack Snyder. No, no es que una asociación de defensores y acólitos de Moore haya presentado una denuncia contra el director de 300 y su productora, la cosa es más curiosa: la FOX ha pedido ante la justicia que se paralice el estreno porque, parece ser, tiene una opción sobre los derechos para hacer una adaptación desde finales de los 80. La situación es peliguada y aunque seguramente no se consiga parar el estreno, le puede costar a la Warner un piquillo, sobre todo porque hay precedentes… Más información, en ICV2 y en The Beat.

19.08.08 | Noticias |

Seguro que tampoco este homenaje le gustó a los de Moulinsart:
Por cierto, que me acabo de dar cuenta que en YouTube está disponible el documental Tout Hergé en dos partes:1 2.
19.08.08 | Enlaces |

¡Más rápida que la lengua de una suegra!¡Más inteligente que 100 políticos juntos!
Es… ¡Supercholita!, la primera heroína boliviana.
El desconocido tebeo boliviano ya tiene superheroína. Con apenas un año de vida, la popularidad de este personaje creado por Rolando Valdez y Santos Callisay se ha disparado, convirtiéndose en todo un referente de la historieta boliviana, que ha tenido incluso a Evo Morales como personaje.

Un ejemplo más de lo mucho que desconocemos de la historieta latinoamericana, en este caso de la boliviana, que tan sólo atisbamos a través de Pachamama Zombie o por la iniciativa de Ediciones La Ñatita de colgar en la red los números del fanzine bolviano Divino Golfo en forma de recopilatorios anuales. No os los perdáis.

[Gracias Ed]
19.08.08 | Enlaces, Noticias |

Vuelvo de la tienda de cómics entusiasmado, con novedades calentitas y decidido a degustar como un enano durante esta semana las más de 1000 páginas de lectura que llevo en las bolsas cuando caigo en la cuenta de una cosa curiosa: ni una sola novedad. Es más: entre una cosa y otra, lo más moderno que he comprado tiene ya ha cumplidos los veinticinco añitos. Comprueben ustedes mismos: primer volumen de la edición recopilatoria de Creepy, de los años 60; primer showcase de The House of secrets, primeros años 70; segundo volumen de Jeff Hawke, con tiras de los años 60 también y primer volumen recopilatorio de American Flagg, primera mitad de la década de los 80. Sé que el primer comentario que se les ocurrirá es hacia la pasta que me he dejado en la tienda de cómics, para alegría de mi librero (que, con seguridad, ha conspirado contra mí al leer mi reseña de Batman, pero eso es otro tema) todo sea dicho, pero dejemos eso de lado, que la visa todavía gime de dolor cada vez que lo recuerda y no es cuestión de fastidiarla mucho más.
No, el tema en cuestión es… ¿no hay nada nuevo bajo el sol?
Pregunta de fácil respuesta: sí, pero es agosto, y con el debido respeto a las editoriales españolas, sus novedades son de lo más decepcionante.
Así que, aprovechando el necesario desajuste neuronal achacable a los calores, sigo hilando un razonamiento inconexo, porque repasando la edición de Creepy (paréntesis: exquisita, bien editada, pero que me deja la duda de su futuro…¿reeditarán los casi 150 números de Creepy a razón de cinco por volumen? Estos primeros son muy interesantes, pero a partir de de unos números más allá, la irregularidad es la constante, hubiera sido mucho más razonable una selección de contenidos, como en su momento hizo la propia Warren con los últimos números de Creepy. Pero oigan, impresionantes los Crandall, Frazzetta, Toth o ese Williamsom más Raymondiano que nunca)… Me pierdo: digo que, repasando la edición de Creepy, no puedo menos que dejar volar la imaginación en forma de recuerdo nostálgico y pensar en aquella época dorada de las revistas, de lo mucho que la disfruté y el reciente anuncio de la ¿posible? reaparición de CIMOC. Pero la ilusión es una cosa y la realidad es otra. Es verdad que los días de las revistas fueron mágicos: uno, que era recién tardoadolescente en esos años, tuvo la suerte de vivirla, con zambullida y alegre regocije.
Compraba el 1984 y disfrutaba de sus historias de ciencia-ficción, descubría lo mejor del tebeo europeo con TOTEM y Metal Hurlant, aprendí a querer a los clásicos con Comix Internacional a la vez que exploraba los nuevos caminos que llegaban de allende los Pirineos y de abajo después con Cairo, con Rambla o Madriz. Y con mi buen amigo Vicente, hacíamos equilibrios en nuestras maltrechas economías para poder comprar entre los dos la mayoría de las revistas, intercambiarlas y hacer infinitos listados para ver quién tenía más páginas de Corben u Ortiz.
Gracias a la diversidad de las revistas y su precio “asequible” (entre comillas, que bien caras que eran: 250 pesetas en 1982, el equivalente a una revista que costara de 10€ hoy), seguramente, sé lo que sé hoy de tebeos.
Si me dejara llevar por la nostalgia, pensaría que una revista hoy es lo que le hace falta al mercado, pero me temo que la realidad es muy diferente. Han pasado casi treinta años y ya no es tiempo de revistas. Es tiempo de internet y de consumo rápido, los kioscos ya no son los que eran entonces y los compradores mucho menos. Pensar que un modelo de formato que funcionó entonces lo haría hoy sería tan absurdo como reclamar los cuadernillos apaisados de aventuras de 16 páginas a blanco y negro porque en su día vendían millones. Las revistas fueron un formato que funcionó por una coyuntura que lo hacía ideal, eran el paso a dar, precisamente, entre aquellos cuadernillos y la modernidad que venía de Europa, pero fueron una etapa que, como todas, se debe superar. El continuará es cosa del pasado, ya nadie quiere esperar meses y meses a que una historia acabe a cómodas entregas de ocho páginas. Las enciclopedias coleccionables en cuatrocientas fascículos ya no existen, se venden los volúmenes completos y, a ser posible, con casitas, trozos de coches teledirigidos, figuritas de porcelana o vajillas de diseño. Y, ya puestos, si se puede dar la figurita y olvidar el librito, mejor.
Las revistas de los 80 fueron un éxito que se reveló como un gran bluff: copiaron el modelo francés y tuvieron mucho éxito de ventas, pero la avaricia rompió el saco y la multiplicación de los panes y los peces, en este caso de cabeceras, no tuvo los mismos efectos beneficiosos para la industria que para los de las bodas de Canaan. Las primeras revistas de Toutain vivían de las rentas de las publicaciones de Warren, con material ya rentabilizado y relativamente barato de publicar, al igual que ocurría con las publicaciones de Rocca respecto a obras europeas. Las vacas gordas tentaron a los editores y comenzaron a fomentar la producción propia, pagando precios por página a nivel europeo que sólo tenían rentabilidad si después eran publicados en otros países. Cada vez más revistas, más necesidad de llenar páginas, más producción propia, más publicación de material de segunda, tercera y regional preferente. Y, entre medio, el cambio de tendencia que se daba en Francia, con un mercado que potenciaba el formato álbum frente a la revista. Los lugares foráneos donde antes se podían colocar las producciones propias van desapareciendo y lo que se paga por página es imposible de recuperar. Las revistas además ya no se venden como antes porque la basura inunda como nunca los sumarios… La burbuja estalla como nunca y la contracción es brutal: más de treinta títulos quedan reducidos a apenas media docena, que irían agonizando hasta entrados los 90.
Hoy, con un mercado que parece gustar de un tebeo que se llame “novela gráfica”, la revista ha quedado como una especie de reducto de la experimentación y la transgresión formal. Cuidados y lujosos volúmenes como Mome o la Ferraille Illustré que intentan buscar nuevos caminos más que recorrer los ya trillados. La revista como formato para el fanzine, con la única excepción, como siempre de El Jueves, que vendría a demostrar que la única revista que se vende es aquella de consumo rápido que proporciona un rato divertido de lectura. Nadie busca ya una revista para guardar, sino para leer en el metro. Y ni siquiera vale con cualquier lectura: en Francia todavía disfrutan de Fluide Glacial, pero el experimento hispano más parecido, El manglar, demuestra que, pese a su calidad, no es del agrado de los de aquí, que aprecian más la parodia cercana con su puntillo de sal gorda. Y, seamos realistas, una revista en estas condiciones a duras penas podría costear inversiones en producción propia y, con dificultades, la compra de derechos extranjeros.
Resumiendo: por mucho que el corazón me haga soñar con la vuelta de CIMOC , al realidad es que si vuelve, lo más probable es que se parezca poco o nada a aquella revista. Lo lógico, viendo cómo van las cosas, es que estuviera más próxima a la antología, a una especie de catálogo de presentación de autores, de prueba de mercado de periodicidad indefinida, pero nunca corta. Y quizás, como una especie de “novela gráfica” semestral o anual, a lo mejor funciona.
O a lo mejor no.
Otro día, prometido, hablo de Jeff Hawke y American Flagg.
18.08.08 | Opinión |

Y esta vez, nada más y nada menos que el prestigioso diario británico The Guardian, que dedica un artículo en portada al enfrentamiento entre Moulinsart y Edicions de Ponent por la obra de Antonio Altarriba.
El artículo de Graham kelley, Bawdy Spanish update of Tintin pulled after pressure from estate. Según el periodista, en la obra de Altarriba (que, según él, es una versión de El Loto Azul), hay escenas de sexo explícito que harian levantar las cejas a los padres de pequeños niños.
El artículo tiene bastantes inexactitudes (no se ha retirado de las librerías, por ejemplo), pero es una buena muestra del impacto que sigue teniendo el personaje de Tintin, incluso en un país tan poco tintinófilo como el Reino Unido.
Enlaces:
Nota pública de Edicions de Ponent y Antonio Altarriba
Reseña de El Loto Rosa
ACTUALIZACIÓN
Parece que la cosa comienza a tener eco y EL PAÍS publica una nota al respecto.
Noticia en El Correo
El Heraldo de Aragón
18.08.08 | Noticias |

Ahora que está de moda la versión de Nolan y el Joker de Ledger, no está de más recordar los trailers que sobre Batman han hecho algunos aficionados, como por ejemplo las producciones de Bat in the Sun, Patient J y Batman Legends.
Patient J:
Batman Legends:
Y un par de chorradas divertidas…
Una nueva versión del interrogatorio de Batman al Joker…
Y lo que hubiera sido Batman vs. Spiderman…
17.08.08 | Enlaces |

No es que Operación Triunfo me importe mucho, pero ya se sabe, es Agosto y de algo hay que hablar: resulta que la ganadora del último OT ya tiene tebeo. Parece que movimiento fan alrededor de esta chica ha sido de tal calibre que no sólo han hecho engrosar la arcas de Telecinco a base de sms, sino que se han atrevido incluso con una serie en historieta (¿?- la verdad es que es una mezcla extraña de 3D, fotonovela e historieta) protagonizada por la susodicha, reconvertida en “Virginia Croft“.
El tebeo es gratis (se puede bajar desde esta web), aunque como la cosa tenga un mínimo de respuesta en internet, no descartemos una versión comercial… Que la pela es la pela.

17.08.08 | Noticias |

Toda la parafernalia mediática que se ha cocido alrededor del nuevo y suculento taquillazo que ha significado la reaparición de Batman me producía bastantes dudas a la hora de acercarme al cine a verla. Un resquemor al que había que añadir el mal sabor de boca que me dejó Batman Begins, alabada por aficionados y parte de la crítica y que a mí me pareció una película muy floja, en la que la bien conocida habilidad de Nolan brillaba por su ausencia, con momentos –léase “escenas de acción” en los que, para horror mayor, parecía más un clon del infame Michael Bay.
Pero el verano consigue maravillas y nada mejor que un puente de agosto para acercarse al cine. Primero porque dos hora y media de película son muchas horas, pero más soportables bajo un buen aire acondicionado. Y segundo, y más importante, porque el exilio veraniego favorece que esa subespecie humana de “gente-que-no-para-de-hablar” que tanto ha proliferado en los cines, emigre.
Pero olvidemos las circunstancias y vayamos al grano, es decir a responder llanamente a la pregunta fatídica “¿qué te ha parecido la película?”. Y la respuesta es simple: una película muy buena, posiblemente la mejor adaptación del género de superhéroes al cine con permiso de Richard Donner y su Superman.
El primer Batman de Nolan padecía, a mi entender, de una falta absoluta de definición como género. Parecía claro que el director quería hacer algo realista con el personaje, pero no tenía muy clara la dirección que seguir. Pese a tener un villano de la categoría de Ra’s Al Ghul, Nolan no llegaba a entender esa bicefalia necesaria entre supervillano/superhéroe que tan necesaria es al género y que, por fin, acepta plenamente en este Caballero Oscuro.
El superhéroe precisa al supervillano. Es una especie de ley natural, una máxima que Moore lanzó como mensaje básico de La Broma Asesina y que Nolan admire aquí literalmente: para que el bien exista, debe existir el mal. Y en el caso del superhéroe, ese mal debe ser exagerado, brutal e imposible. El heroísmo tiene una vertiente de sacrificio vital, de humanidad, que el superhéroe no se puede permitir. No puede salvar a las víctimas del 11-S o parar a todos los delincuentes, pero sí que puede focalizar todo ese desastre y crimen en un icono, en una representación de todo el horror que se alce como su némesis. El superhéroe sale así de la temida realidad para entrar en el terreno de los símbolos, donde su muerte es innecesaria, donde puede vivir eternamente.
Y Nolan por fin lo comprende, enfrentando a Batman con un Joker que es imagen perfecta de la anarquía, del caos y de la locura. De todo lo irrefrenable a lo que sólo un Batman se puede enfrentar. El resultado es una película con muchísima más épica y profundidad, que es redondeada por un cuidado guión, que desarrolla con acierto el argumento de la necesidad de la elección y su responsabilidad como base del comportamiento humano adulto. Los hermanos Nolan y David S. Goyer van un paso más allá del “todo poder conlleva una gran responsabilidad” que simbolizaba el paso de la adolescencia a las primeras muestras de mayoría de edad para entrar plenamente en la reflexión sobre la propia asunción de la elección como signo inequívoco de madurez. Aunque sea una comparación simple, la inclusión de Dos Caras actúa de forma efectiva en esta argumentación, como contraste entre la elección azarosa y la elección reflexionada, entre una justicia probabilística y aséptica y otra más humana pero que puede errar. Una intención que precisa de una revisión del Joker más compatible con esa búsqueda del realismo y que, a mi entender, es uno de los grandes aciertos de la película. Sin perder la referencia original de los tebeos, este Joker cinematográfico resulta tan creíble como espantoso, con una excelente actuación de Ledger que sin llegar a ser de Óscar (aunque la querencia por las actuaciones de personajes histriónicos y morbo de la Academia le da muchísimos puntos para recibirlo), es muy destacable, por encima de las de Bale o Eckhart (y mira que me gusta este actor, sobre todo después de la vitriólica Gracias por fumar).
Pese a que ha hecho muchos deberes respecto a la anterior, en el debe de Nolan siguen quedando varios apartados por resolver. En primer lugar, el acercamiento al personaje Batman. Paradójicamente, el protagonista de la historia es, de lejos, el peor tratado por director y guionistas. Comparado con Joker, Dent o Jim Gordon, Bruce Wayne y su alter ego quedan desdibujados y poco definidos, maltratados por la cámara. Frente a las brillantes secuencias del Joker, Batman como personaje apenas tiene las casi necesarias entradas épicas en escena, sustituidas por sus contrapartidas tecnológicas. Resulta sorprendente que sean más vibrantes las escenas con el batmóvil o la batmoto que las propias del hombre murciélago. De hecho, esta indefinición se acentúa en algunos de los pocos momentos de naufragio del guión, que lo llevan a convertirse en algunas secuencias en una especie de émulo de James Bond, con Q/Morgan Freeman incluido.
En segundo lugar, la propia estructura de la película, que rompe la clásica de presentación-nudo-desenlace (perfecta para este tipo de películas, no hay porque experimentar con algo que es perfecto) por una especie de perfil en diente de sierra con varios nudos/desenlaces continuados. Quizás no se deba achacar a Nolan este problema, derivado de la mala costumbre de incluir varios villanos en las películas de superhéroes a los que hay que dar salida por separado por las cosas de producción hollywoodiense, pero en un película de una duración tan exagerada, llega a romper completamente el necesario clímax final.
En tercer lugar, y aquí debo reconocer que es una cuestión personal, la falta de una concepción visual unitaria de la película. El afán de realismo de Nolan olvida que la propia “suspensión de la incredulidad” inherente al género permite ahondar la carga dramática con una cuidada coreografía visual. Algo que entendió perfectamente Tim Burton en la, a mi entender, espléndida Batman vuelve, dotada de una poderosa imagen gótica que se convierte en un recurso narrativo más de la película. Quizás sin llegar a este extremo, Nolan podría haber conseguido una imagen más personal, basada quizás también en el realismo arquitectónico urbano, pero sin tanta incoherencia visual.
El cuarto puesto tampoco creo que sea achacable al director: la manía del cine actual por llegar casi a las tres horas para contar una historia. Creo que con media hora menos, la película hubiera sido mucho más redonda. ¡Si de verdad se necesita más tiempo para contar una historia, hagan ustedes una serie de televisión, no una película!
Dejo para el final el mayor pero que le puedo poner a la película: la banda sonora. Frente a la épica música de Elfman, la banda sonora de Zimmer me parece tan insulsa y poco acertada como, en general, todas las que compone este hombre, sin una correlación clara entre el dramatismo de la escena y lo que oímos. Un problema que acentúa la frialdad que Nolan suele aportar a la dirección, evitando que la película llegue a emocionar en muchos momentos.
No es, desde luego, ni la mejor película del año ni, mucho menos, la mejor película de la historia, pero El caballero oscuro es una buena película, que pese a los problemas señalados cumple con las expectativas y tiene motivos más que sobrados para ser considerada como una de las mejores películas de superhéroes que se han visto hasta el momento. Muy recomendable.
17.08.08 | Cine |

Me pasan la noticia por un comentario y se me han puesto los ojos como platos cuando lo he visto:
Para los que no sepan de qué va la cosa, CIMOC fue la revista estandarte de NORMA, relanzada en 1980 tras una primera etapa bastante olvidable (cuando pertenecía a otra editorial) y que se convirtió, con el permiso de Comix Internacional, en una de las mejores revistas que han existido en España. Gracias a ella, pudimos leer desde autores españoles como a Sommer, Ortiz, Font como lo mejorcito del tebeo europeo y americano, desde Comés a Mezieres, desde Druillet a Juillard, la priemra edición de Sin City en castellano…
175 números imprescindibles que, quién sabe, quizás tendrían una nueva etapa.
Todas las posibilidades están abiertas. Comienza la rumorología señoras y señores… Yo voy a llorar un poco sobre mi preciada colección de CIMOC. ![]()
16.08.08 | Noticias |

Me paso tres días sin internet por culpa de una avería y la vuelta no puede ser más dolorosa: la primera noticia que recibo es el fallecimiento de Carlos Meglia. Excelente dibujante argentino, que destacó ya con Cybersix y del que últimamente recordaréis su brillante trabajo en Superman/Tarzán o en la serie Cañari.
Todas las muertes son tristes, pero la de una persona con apenas cincuenta años, con mucho todavía que ofrecernos, lo es mucho más. Descanse en paz.

- Biografía de Carlos Meglia.
ACTUALIZACIÓN
César Da Col pone en los comentarios tres enlaces sobre el fallecimiento de Meglia.
http://periodicidades.blogspot.com/2008/08/hasta-siempre-carlos.html
http://fgordillo.blogspot.com/2008/08/chau-carlitos.html
http://wallygomez.blogspot.com/2008/08/carlitos-hasta-pronto.html
16.08.08 | Noticias |

… podéis ver un anuncio animado de su última obra publicada, la colosal -720 páginas- Bottomless Belly Button:
13.08.08 | Enlaces, Noticias |

Dice Dash Shaw que con sus historietas intenta capturar los sentimientos. Dice también que no lo hace a través de dibujos o palabras, sino a través de la secuencia, de la esencia de la historieta. Afirma también en aquella entrevista que no quería describir las cosas, quería las cosas.
Son afirmaciones atrevidas, desde luego, contagiadas de ese entusiasmo del principiante que apenas comenzar, cree haber descubierto la última clave, la piedra filosofal definitiva que antes nunca se ha vislumbrado. Se podría decir que Dash Shaw es bastante ingenuo, que lo único que ha hecho es descubrir lo que ya se sabe, que la historieta es mucho más que la simple yuxtaposición de dibujos y palabras. Pero yo, al menos, prefiero pensar que en su inocente y hasta cándido apasionamiento está precisamente el germen de una reflexión que es la base para poder avanzar en la historieta. Que es el punto de partida para explotar al máximo el lenguaje de la historieta, buscando realmente exprimir cada gota de eso llamado la narrativa. Y, por lo menos aparentemente, Dash Shaw lo intenta. Durante mucho tiempo, sus webcomics han sido un ejemplo de experimentación continua, de análisis, de pruebas, de ejemplos y contraejemplos, de algunos éxitos y muchos fracasos, de coherencias e incoherencias. Un taller de aprendizaje que, al final se plasmó en una obra larga: La boca de mi mamá, en la que el aprendiz demostraría que había conseguido curtirse como autor. Lo hace, como debe ser en todo principiante, con prepotencia y ambición, planteando una historia compleja y difícil: Virginia, una joven poco agraciada, con sobrepeso, en un trabajo oscuro y gris, debe volver a Nueva Orleans porque su madre está muriendo. Allí conocerá a Dick, un músico en ciernes con el que mantendrá una relación que le recordará una amistad de infancia de luctuoso final. Y como alumno bien aplicado, demostrará sus conocimientos, planteando arriesgados contrastes, jugando con líneas y trazos, juntando fotos con láminas psicológicas, dibujos de niño o secuencias. Su dibujo se ve modificado según las exigencias de esa búsqueda de los sentimientos, de las sensaciones, obligando al lector a leer la página con atención, buscando las pistas que va dejando. Algunas evidentes, otras más sutiles, pero siempre en una especie de toma y daca donde esa costumbre tan actual de leer deprisa un tebeo es imposible.
Ambición desmedida de mostrar lo aprendido que en ocasiones juega en su contra, creando escenas inconexas que dificultan el seguimiento de lo que nos quiere contar en exceso, pero que en su individualidad suelen ser muy interesantes. Sirva como ejemplo esa brillante doble página en la que Virginia se encuentra con su madre postrada, enferma de Alzheimer. Una mano tambaleante busca un vaso de agua, su hija le ayuda y un gran texto nos anuncia “Ten, Déjame ayudarte con esto”. Una idea, un concepto, que se ve plasmado en las viñetas siguientes con la inerte cabeza postrada de la madre bebiendo. Una secuencia descriptiva que contrapone a la siguiente página: cuatro viñetas con cuatro macetas de plantas. Perfecta metáfora de la sensación de una hija, que ve la relación con su madre reducida al mecánico riego de un vegetal.
No siempre alcanzará Shaw esta inspiración, pero se agradece, y mucho, ir descubriendo a lo largo de La boca de mamá estos intentos de cruzar fronteras y buscar que la secuencia salte de la descripción a la sugestión y la interpretación.
La obra de Dash Shaw puede parecer irregular, quizás perdida en los aspectos formales y olvidando centrar la historia que contaba, pero con suficientes hallazgos como para hacer su lectura un ejercicio de lo más gratificante. Si se entiende la historieta como algo más que la yuxtaposición de letras y dibujos, claro. (2)
PD: atentos a Bodyworld? la historieta que está serializando en su web. Se pueden ver más páginas de La Boca de Mamá en la web de Apa-Apa Cómics.
12.08.08 | Lecturas, Noticias |
